Mujer mayor haciendo ejercicios de fuerza en rutina para la tercera edad

A medida que envejecemos, es natural experimentar una pérdida gradual de masa muscular en la tercera edad y fuerza, lo que, en consecuencia, puede afectar nuestra independencia y movilidad en adultos mayores. No obstante, esto no significa que no se pueda revertir o, al menos, frenar significativamente. Por ello, incorporar una Rutina de fuerza para la tercera edad se convierte en una de las mejores estrategias para mejorar la salud ósea en la tercera edad, aumentar la fuerza muscular en adultos mayores, y reducir el riesgo de caídas en la tercera edad.

Además, los ejercicios de fuerza para adultos mayores no solo fortalecen los músculos, sino que también promueven una mejor postura, estabilidad y confianza en las actividades diarias. Esto es especialmente importante, ya que una buena movilidad funcional en la tercera edad ayuda a mantener la autonomía y prevenir lesiones comunes.

En este artículo, te vamos a proporcionar una rutina de fuerza segura y efectiva para personas mayores, específicamente diseñada para personas de la tercera edad. Por consiguiente, cada ejercicio que te presentaremos está basado en movimientos funcionales que trabajan la fuerza, la estabilidad y la movilidad de manera progresiva. Así, podrás entrenar de manera segura y eficiente, evitando sobrecargas y riesgos de lesiones.

El enfoque del biólogo: La unidad motora y el blindaje osteomuscular

El enfoque del biólogo: La unidad motora y el blindaje osteomuscular

Desde la biología celular, el entrenamiento de fuerza en la tercera edad combate directamente la sarcopenia (pérdida de músculo) y la dinapenia (pérdida de fuerza). El secreto está en la unidad motora, formada por una neurona y todas las fibras musculares que activa. Con la edad, estas conexiones tienden a “desconectarse”. El ejercicio de fuerza actúa como un pegamento biológico que refuerza la comunicación neuromuscular, permitiendo que tus músculos respondan con rapidez ante un tropiezo y evitando caídas.

Imagina que tus músculos son un sistema de poleas: si los cables se aflojan, cualquier movimiento se vuelve ineficiente. El entrenamiento de fuerza tensa y refuerza esos cables, haciendo que cada fibra reciba la señal justa en el momento preciso.

Además, entra en juego la mecanotransducción. Cuando levantas una pesa o realizas una sentadilla, la deformación física de las células musculares y óseas se convierte en señales químicas de construcción. Esto activa los osteoblastos para fabricar hueso nuevo y las células satélite para reparar y engrosar las fibras musculares. Es como enviar un mensaje de texto a tu cuerpo que dice: “¡Aún somos útiles, no te desmanteles!”.

Por eso, incluso movimientos sencillos como levantarse de una silla se convierten, desde un punto de vista biológico, en potentes fármacos contra la fragilidad, fortaleciendo músculos, tendones y huesos de forma integrada.

¿Por qué es importante el ejercicio de fuerza en la tercera edad?

A medida que envejecemos, la masa muscular y la fuerza disminuyen, un proceso conocido como sarcopenia. Sin embargo, la actividad física regular, especialmente el entrenamiento de fuerza, puede:

  • Aumentar la densidad ósea y prevenir la osteoporosis.

  • Mejorar el equilibrio y la coordinación, lo que reduce el riesgo de caídas.

  • Reducir la inflamación y el dolor muscular.

  • Mejorar la movilidad y la flexibilidad.

  • Fomentar la independencia, permitiendo a las personas mayores realizar tareas cotidianas con mayor facilidad.

Principios clave para una rutina de fuerza para la tercera edad

Antes de entrar en la rutina específica, es importante seguir ciertos principios clave para garantizar que el entrenamiento sea seguro y efectivo:

  1. Calentamiento adecuado: Primero y ante todo, nunca empieces a entrenar sin antes calentar adecuadamente para preparar los músculos y las articulaciones.

  2. Enfoque en la técnica: Además, la técnica adecuada es fundamental para evitar lesiones. Siempre enfócate en realizar los movimientos correctamente antes de añadir peso o intensidad.

  3. Progresión gradual: Igualmente, comienza con pesos ligeros y aumenta gradualmente la carga a medida que tu cuerpo se adapta.

  4. Descanso entre series: En general, un descanso de 60-90 segundos entre series es suficiente para permitir una recuperación óptima.

  5. Hidratación y nutrición: Asimismo, asegúrate de mantenerte hidratado antes, durante y después del ejercicio. La nutrición también juega un papel fundamental, especialmente la ingesta de proteínas para apoyar la recuperación muscular.

  6. Escucha a tu cuerpo: Finalmente, presta atención a las señales de tu cuerpo. Si sientes dolor (más allá de la incomodidad normal del ejercicio), es importante detenerse y evaluar la situación.

Rutina de fuerza para la tercera edad: entrenamiento de cuerpo completo

Esta rutina de fuerza para la tercera edad está diseñada para realizarse 3 días a la semana (por ejemplo, lunes, miércoles y viernes), enfocándose en ejercicios de fuerza y movilidad en la tercera edad. Además, los ejercicios son de bajo impacto y fortalecen los principales grupos musculares de manera segura. Por lo tanto, es ideal para quienes buscan mejorar la fuerza sin riesgo de lesiones.

Día 1: tren inferior y core

Objetivo: Fortalecer las piernas y la zona media, esenciales para mejorar la estabilidad y equilibrio en adultos mayores y prevenir caídas. Al mismo tiempo, también se trabaja el core para mejorar la postura.

1. Sentadillas con silla

Objetivo: Fortalecer los cuádriceps, glúteos y core en la tercera edad.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Primero, colócate frente a una silla con los pies a la altura de los hombros.
  2. Luego, baja controladamente como si fueras a sentarte, deteniendo el movimiento justo antes de tocar la silla.
  3. Finalmente, empuja con los talones para regresar a la posición inicial.

Series: 3 series de 10-12 repeticiones
Consejos: Mantén la espalda recta y evita que las rodillas se desplacen hacia adentro.

2. Elevación de talones (gemelos)

Objetivo: Fortalecer los músculos de la pantorrilla y mejorar el equilibrio en adultos mayores.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Colócate de pie junto a una pared o silla para equilibrarte.
  2. A continuación, levanta los talones del suelo y mantén la posición 2 segundos.
  3. Luego, baja lentamente y repite.

Series: 3 series de 12-15 repeticiones

3. Puente de glúteos

Objetivo: Activar los glúteos, isquiotibiales y fortalecer el core en la tercera edad.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas y pies apoyados en el suelo.
  2. Después, eleva las caderas hacia el techo apretando los glúteos.
  3. Mantén 2 segundos y regresa lentamente.

Series: 3 series de 12-15 repeticiones
Consejos: Mantén una ligera curvatura natural en la columna.

4. Plancha con apoyo de rodillas

Objetivo: Fortalecer el core y la parte baja de la espalda.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Colócate en posición de plancha apoyando rodillas y antebrazos.
  2. Mantén el cuerpo recto desde la cabeza hasta las rodillas, contrayendo el abdomen.
  3. Finalmente, mantén 20-30 segundos.

Series: 3 series de 20-30 segundos
Consejos: No levantes ni dejes caer las caderas.

Día 2: tren superior

Objetivo: Trabajar los músculos de la parte superior del cuerpo para mejorar la funcionalidad en actividades diarias. Además, ayuda a mantener una postura correcta.

1. Flexiones de pared

Objetivo: Fortalecer el pecho, hombros y tríceps en la tercera edad.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Primero, colócate frente a una pared con las manos a la altura de los hombros.
  2. Luego, flexiona los codos bajando el cuerpo lentamente.
  3. Finalmente, empuja con las manos para regresar.

Series: 3 series de 8-10 repeticiones
Consejos: Para mayor desafío, usa una mesa o banco.

2. Remo con banda elástica

Objetivo: Fortalecer la parte superior de la espalda y bíceps en adultos mayores.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Coloca la banda en un punto fijo a la altura del pecho.
  2. Después, agarra las asas con ambas manos.
  3. Tira de la banda hacia tu torso manteniendo los codos cerca del cuerpo.
  4. Finalmente, regresa lentamente.

Series: 3 series de 10-12 repeticiones
Consejos: Mantén los hombros bajos y evita encogerlos.

3. Press de hombros con mancuernas ligeras

Objetivo: Fortalecer deltoides y tríceps en la tercera edad.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Siéntate en una silla con la espalda recta.
  2. Sostén una mancuerna ligera en cada mano, codos doblados a 90°.
  3. Empuja hacia arriba hasta extender completamente los brazos.
  4. Luego, baja lentamente.

Series: 3 series de 10-12 repeticiones
Consejos: Aumenta el peso gradualmente.

Día 3: estiramientos y movilidad

Objetivo: Mejorar la flexibilidad, movilidad articular y prevenir rigidez en adultos mayores. De este modo, también se reduce el riesgo de lesiones.

1. Estiramiento de isquiotibiales

Objetivo: Mejorar la flexibilidad de los músculos de las piernas.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Siéntate con las piernas extendidas.
  2. Inclínate hacia adelante intentando tocar los pies sin forzar.
  3. Mantén 20-30 segundos.

Repeticiones: 3 veces por pierna

2. Estiramiento de cuádriceps

Objetivo: Estirar los músculos frontales del muslo.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. De pie, sujétate a una silla o pared para equilibrarte.
  2. Dobla una pierna hacia atrás y agarra el tobillo con la mano.
  3. Mantén 20-30 segundos.

Repeticiones: 3 veces por pierna

3. Estiramiento de espalda baja

Objetivo: Aliviar la tensión en la parte baja de la espalda en adultos mayores.

Cómo hacerlo paso a paso:

  1. Siéntate con las piernas extendidas.
  2. Inclínate hacia adelante desde las caderas intentando alcanzar los pies.
  3. Mantén 20-30 segundos.

Repeticiones: 3 veces

Tabla resumen: MATRIZ DE REHABILITACIÓN MUSCULOESQUELÉTICA

Eje de TrabajoEjercicio RecomendadoAdaptación BiológicaFrecuenciaEnfoque Biológico
ESTABILIDAD
(Tren Inferior)
Sentadillas con SillaFuerza en cuádriceps/glúteos3 series x 12Refuerza el patrón de movimiento básico para la independencia (levantarse). Estimula la densidad ósea en el cuello del fémur.
Elevación de TalonesControl propioceptivo3 series x 15Fortalece el complejo gastrocnemio-sóleo, crítico para la estabilidad del tobillo y la prevención de tropiezos.
EMPUJE/TRACCIÓN
(Tren Superior)
Flexiones en ParedEstabilidad de hombros3 series x 10Mantiene la salud del manguito rotador y la musculatura del pectoral, facilitando acciones de empuje en la vida diaria.
Remo con BandaCorrección postural3 series x 12Combate la hipercifosis (curvatura de la espalda) al fortalecer los romboides, mejorando la capacidad de expansión pulmonar.
MOVILIDAD
(Core y Flex)
Plancha (Rodillas)Estabilización lumbar3 x 30 segActiva el transverso abdominal, creando un «fajín» biológico que protege los discos intervertebrales de la columna.
Estiramiento DinámicoRango articular (ROM)Diario (5-10 min)Mantiene la elasticidad de las fascias y el líquido sinovial, evitando la rigidez matutina y favoreciendo la circulación periférica.
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Conclusión: la importancia de mantener la fuerza muscular en la tercera edad

La fuerza no tiene edad, y, por lo tanto, nunca es tarde para comenzar a mejorar tu bienestar físico. Aunque el envejecimiento es un proceso natural e inevitable, incorporar rutinas de ejercicio de fuerza para personas mayores es, sin duda, una de las estrategias más efectivas para mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Además, al dedicar tiempo a una rutina de fuerza progresiva adaptada a tus necesidades, no solo estarás fortaleciendo tus músculos, sino que también potenciarás tu movilidad funcional, tu equilibrio y tu resistencia, disminuyendo significativamente el riesgo de caídas y lesiones comunes en la vejez.

Por otra parte, seguir un programa de entrenamiento de fuerza para la terdera edad te permitirá mantener tu independencia y confianza en tus actividades diarias. De hecho, cada sesión regular de ejercicio promueve una mejor salud cardiovascular, favorece la densidad ósea y ayuda a mantener un peso saludable, aspectos clave para una vida activa y plena.

Asimismo, recuerda siempre consultar a tu médico antes de iniciar cualquier plan de ejercicios para personas mayores con condiciones preexistentes, garantizando que cada movimiento sea seguro y efectivo para ti. Finalmente, no importa la edad que tengas; cada sesión de fuerza te acerca a una versión más saludable, resistente y vital de ti mismo. Por consiguiente, adopta la fuerza como hábito y descubre cómo mantenerte activo y fuerte a cualquier edad puede transformar tu vida de manera positiva y duradera.


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Este artículo ha sido revisado y redactado por Ángel, Licenciado en Biología (UGR), colegiado nº 2637 por el Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía (COBA). Especialista en fisiología,nutrición y suplementación con más de 25 años de experiencia. Fundador de Entrenador para todos.

Aviso legal: La información contenida en este artículo tiene carácter puramente informativo y educativo. Como Licenciado en Biología, baso mis análisis en la evidencia científica disponible, pero este contenido no sustituye el diagnóstico, tratamiento o consejo de un profesional médico o nutricionista colegiado. Consulta siempre con tu médico antes de iniciar cualquier protocolo de suplementación o cambio drástico en tu entrenamiento.

Imagen: Freepik

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