Tendones saludables rodeados de alimentos ricos en colágeno y glicina como caldo de huesos, pollo, pescado azul, frutas cítricas y verduras de hoja verde.

La alimentación puede ayudar a que un tendón disponga de los nutrientes que necesita, pero ningún alimento lo “regenera” por sí solo. El tejido tendinoso se adapta sobre todo cuando recibe una carga adecuada, tiempo para remodelarse y una dieta suficiente en energía y proteína.

Dentro de esa base, el colágeno, la gelatina, la vitamina C y determinados alimentos ricos en proteína sí tienen sentido. La evidencia más interesante se concentra en protocolos de colágeno o gelatina combinados con ejercicio, no en alimentos aislados capaces de reparar una lesión.

El enfoque del biólogo: el tendón necesita materiales, pero también una señal

El tendón está formado en gran parte por colágeno tipo I, agua y otros componentes de la matriz extracelular. Sus células responden a la tensión mecánica y reorganizan el tejido con bastante más lentitud que el músculo. La glicina forma parte de la estructura del colágeno y la vitamina C participa en su síntesis, pero tener los materiales no basta para provocar una adaptación.

Una cuerda de escalada sirve como imagen: puede estar fabricada con buenos materiales, pero su resistencia depende también de cómo se ha tejido y de las cargas que debe soportar. Con el tendón ocurre algo parecido. La alimentación aporta piezas; el ejercicio bien dosificado aporta la señal que obliga al tejido a reorganizarse.

En la práctica, comer bien tiene más valor cuando acompaña a fuerza, rehabilitación o una progresión de carga coherente. Si existe dolor tendinoso, el objetivo no es buscar el alimento perfecto, sino combinar nutrición suficiente con un estímulo que el tendón pueda tolerar y repetir.

Glicina y colágeno: qué sabemos realmente

La glicina aparece cada tres aminoácidos en la triple hélice del colágeno, de modo que su papel estructural está fuera de duda. Otra cosa es afirmar que tomar glicina aislada fortalece los tendones: esa mejora no está demostrada en ensayos humanos con resultados clínicos o de adaptación tendinosa.

El colágeno para deportistas tiene más investigación, sobre todo en forma de péptidos hidrolizados o gelatina asociados al ejercicio. Aun así, los estudios son heterogéneos y no permiten presentar el suplemento como un tratamiento para cualquier tendinopatía.

El colágeno es pobre en algunos aminoácidos esenciales, así que no debería sustituir la proteína de buena calidad del resto de la dieta.

7 alimentos y grupos que pueden encajar bien

1. Caldo de huesos

Puede aportar gelatina y aminoácidos procedentes del colágeno, pero su composición cambia muchísimo según huesos, cartílagos, agua y cocción. No puede equipararse a una dosis estandarizada de colágeno porque la cantidad real de aminoácidos es difícil de saber.

2. Gelatina

Es una forma práctica de aportar proteínas derivadas del colágeno. Algunos estudios la han utilizado alrededor del ejercicio y junto con vitamina C, aunque los primeros trabajos fueron pequeños y midieron marcadores, no lesiones curadas.

3. Cortes ricos en tejido conectivo

Morcillo, jarrete, carrillera o algunas partes del pollo contienen más tejido conectivo que un filete magro. Son alimentos válidos, pero no hay ensayos que demuestren que aceleren por sí mismos la reparación de un tendón.

4. Pescado azul

Salmón, sardina o caballa aportan proteína y omega-3, pero no existe evidencia sólida de que el pescado azul regenere directamente el tendón.

5. Frutas y verduras ricas en vitamina C

Kiwi, fresas, naranja, cítricos o pimiento ayudan a cubrir una vitamina necesaria para fabricar colágeno. La vitamina C en deportistas tiene sentido por suficiencia, no porque una megadosis produzca más colágeno cuanto mayor sea.

6. Proteínas completas de calidad

Huevos, lácteos, carne, pescado, soja y combinaciones vegetales bien planteadas ayudan a cubrir la proteína diaria. En un tendón que debe remodelarse, la base sigue siendo disponer de suficiente proteína y energía, no perseguir un único aminoácido mientras el resto de la dieta queda corto.

7. Frutos secos y semillas

Almendras, nueces, sésamo o semillas aportan energía, proteína y minerales. No tienen un efecto específico demostrado sobre el tendón; los frutos secos en la alimentación deportiva suman por el conjunto de nutrientes, no por actuar como reparadores.

Sin carga, la nutrición se queda a medias

El tendón es mecanosensible: necesita tensión suficiente para mantener y mejorar su capacidad de soportar carga. En una tendinopatía, eso suele significar reintroducir ejercicio de forma progresiva, no descansar indefinidamente ni intentar compensar con suplementos.

La tendinopatía en deportistas requiere ajustar el tipo de ejercicio, el volumen y la tolerancia al dolor según el tendón afectado. La comida puede apoyar ese proceso; no reemplaza la rehabilitación ni corrige una carga mal planteada.

Un dolor repentino acompañado de chasquido, gran inflamación, hematoma, pérdida marcada de fuerza o incapacidad para apoyar o mover con normalidad merece valoración profesional. En ese contexto, no tiene sentido esperar que un cambio dietético resuelva el problema.

Cuándo tomar colágeno o gelatina si quieres probarlos

La idea de tomar colágeno o gelatina aproximadamente una hora antes de entrenar nació de estudios agudos que encontraron aumentos en marcadores relacionados con la síntesis de colágeno. Un trabajo de 2024, por ejemplo, utilizó 15 o 30 g de colágeno hidrolizado con 50 mg de vitamina C una hora antes de sentadillas y observó una respuesta mayor con 30 g.

Pero ese dato no demuestra que 30 g una hora antes sea la pauta óptima para fortalecer un tendón. Eran diez hombres jóvenes entrenados y se midió un marcador de síntesis de colágeno de todo el cuerpo, no la curación de una lesión ni el cambio estructural de un tendón concreto.

Además, un ensayo de 2025 encontró mejoras en el tendón rotuliano utilizando 30 g de colágeno hidrolizado con 50 mg de vitamina C después de entrenar durante 12 semanas. Esto resta fuerza a la idea de que exista un minuto exacto imprescindible.

Si decides usarlo, tomarlo cerca de la sesión es una opción razonable, pero sin convertir el horario en una regla rígida. Y si tu dieta ya aporta suficiente vitamina C, añadir dosis muy altas no ha demostrado proporcionar un beneficio tendinoso extra.

Qué aporta de verdad cada grupo a tus tendones

La alimentación suma, pero el tendón necesita también carga progresiva y tiempo para adaptarse.

GrupoQué aportaCómo encajaDecisión práctica
CALDO / GELATINA Aminoácidos propios del colágeno. Como alimento o cerca de sesiones de carga. El caldo es variable; no equivale a una dosis estudiada.
TEJIDO CONECTIVO Colágeno dentro del propio alimento. Morcillo, jarrete, carrillera o algunas partes del pollo. Buen alimento, pero no es un tratamiento del tendón.
VITAMINA C Cofactor necesario para fabricar colágeno. Fruta y verdura a diario. Cubre tus necesidades; más cantidad no significa más reparación.
PESCADO AZUL Proteína y omega-3. Dentro de una dieta variada. Saludable, pero no regenera directamente el tendón.
PROTEÍNA COMPLETA Aminoácidos esenciales y proteína diaria. Como base de la alimentación. No descuides la proteína total por perseguir colágeno.
FRUTOS SECOS Energía, proteína y minerales. Como complemento de una dieta completa. Suman nutrición; no tienen un efecto tendinoso específico.

Referencia práctica: el alimento aporta materiales; la carga progresiva es la señal que permite al tendón adaptarse.

Evidencias científicas sobre nutrición y tendones

El colágeno con ejercicio puede mejorar algunas variables tendinosas

Bischof et al. (2024) analizaron 19 estudios y encontraron mejoras en algunas variables musculotendinosas cuando el colágeno se combinaba con entrenamiento. Puede ser un complemento útil, pero la carga mecánica sigue siendo la parte principal del proceso.

Treinta gramos de colágeno mostraron mejoras tras 12 semanas

Nulty et al. (2025) observaron mayores aumentos de sección, rigidez y propiedades mecánicas del tendón rotuliano con 30 g de colágeno tras el entrenamiento. El resultado es prometedor, aunque la muestra fue pequeña y no permite fijar una dosis universal.

Una dosis de 30 g aumentó más un marcador de síntesis de colágeno

Lee et al. (2024) compararon 0, 15 y 30 g antes del ejercicio y encontraron una mayor respuesta del marcador PINP con 30 g. Es una señal fisiológica interesante, pero no demuestra por sí sola una mejora del tendón a largo plazo.

Conclusión: los alimentos ayudan, pero el tendón responde sobre todo a la carga

Caldo, gelatina, cortes con tejido conectivo, pescado azul, frutas y verduras, proteínas completas, frutos secos y semillas pueden formar parte de una dieta que aporte lo necesario para mantener el tejido conectivo.

La diferencia está en no atribuirles poderes que no tienen. La evidencia más interesante no demuestra que un alimento regenere tendones, sino que determinados protocolos de colágeno pueden complementar un entrenamiento bien planteado.

Si el objetivo es cuidar o recuperar un tendón, la prioridad sigue siendo una carga progresiva que pueda tolerar, suficiente proteína y energía, una dieta variada y tiempo. El colágeno o la gelatina pueden ser una ayuda adicional; no son el centro del proceso.

Este artículo ha sido revisado y redactado por Ángel, Licenciado en Biología (UGR), colegiado nº 2637 por el Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía (COBA). Especialista en fisiología, nutrición y suplementación con más de 25 años de experiencia. Fundador de Entrenador para todos.

Aviso legal: La información contenida en este artículo tiene carácter puramente informativo y educativo. Como Licenciado en Biología, baso mis análisis en la evidencia científica disponible, pero este contenido no sustituye el diagnóstico, tratamiento o consejo de un profesional médico o nutricionista colegiado. Consulta siempre con tu médico antes de iniciar cualquier protocolo de suplementación o cambio drástico en tu entrenamiento.

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