Ejercicios hipopresivos realizados correctamente para activar el core profundo y mejorar la postura corporal

Los ejercicios hipopresivos se han popularizado como una forma de trabajar el core profundo, mejorar la postura y favorecer el control del suelo pélvico mediante respiración, colocación corporal y una técnica muy específica de apnea y apertura costal. No son abdominales clásicos ni una rutina para “marcar abdomen” de forma rápida, sino un método de control postural y respiratorio.

Su interés está en que no buscan flexionar el tronco una y otra vez, como ocurre con muchos abdominales tradicionales. En los hipopresivos se trabaja desde la elongación axial, la activación refleja del abdomen profundo y la reducción controlada de presión intraabdominal. Por eso pueden ser útiles en personas que necesitan mejorar conciencia corporal, estabilidad lumbo-pélvica, respiración y coordinación entre diafragma, abdomen y suelo pélvico.

Aun así, conviene ponerlos en su sitio. Los hipopresivos no sustituyen al entrenamiento de fuerza, no son una solución mágica para perder grasa abdominal y no deberían practicarse sin técnica si hay embarazo, hipertensión no controlada, problemas cardiovasculares, hernias sintomáticas o disfunciones del suelo pélvico sin valorar. Bien aplicados, pueden ser un complemento muy interesante dentro de un plan de movilidad, fuerza funcional, postura y salud del core.

El enfoque del biólogo: el core como sistema de presión, no solo como abdominales

Desde la biología funcional, el abdomen no es solo una pared muscular que se contrae para hacer fuerza. Es un sistema de presión formado por el diafragma, el transverso abdominal, los oblicuos, la musculatura lumbar, la fascia y el suelo pélvico. Cuando respiras, cargas peso, corres, toses o haces un esfuerzo, todas esas estructuras deben coordinarse para estabilizar la columna y repartir la presión interna sin sobrecargar siempre la misma zona.

Una forma sencilla de entenderlo es imaginar el tronco como una tienda de campaña. El diafragma sería el techo, el suelo pélvico la base, la musculatura abdominal las paredes y la columna el mástil central. Si una parte tira demasiado, si la base cede o si la presión empuja siempre hacia abajo, la tienda pierde estabilidad. Los hipopresivos buscan justo lo contrario: recolocar la respiración, abrir la caja torácica, reducir presión hacia el suelo pélvico y activar de forma más fina la musculatura profunda que mantiene la estructura firme.

En la práctica, el valor de los hipopresivos está en enseñar al cuerpo a gestionar mejor la presión. No se trata de “meter tripa” sin más, sino de mejorar la coordinación entre respiración, postura y core profundo. Por eso pueden ser útiles como complemento en trabajo postural, posparto supervisado, prevención de molestias lumbares, conciencia corporal y recuperación funcional, siempre que se hagan con técnica y sin venderlos como sustituto de la fuerza, la movilidad o el tratamiento fisioterapéutico cuando hace falta.

Qué son los ejercicios hipopresivos

Los ejercicios hipopresivos son técnicas posturales y respiratorias que combinan elongación corporal, control de la respiración, apnea tras la espiración y apertura costal. Durante la ejecución se busca crear un efecto de “vacío” abdominal que favorece la activación del transverso abdominal y la coordinación con el suelo pélvico.

A diferencia de los abdominales clásicos, no se basan en flexionar repetidamente el tronco. El trabajo se centra en mantener una postura concreta, expulsar el aire, realizar una apnea breve y abrir las costillas sin inspirar. Esa combinación modifica la presión interna y obliga al core profundo a participar de una forma distinta.

Su objetivo principal no es quemar grasa ni sustituir una rutina de fuerza, sino mejorar el control del core, la postura, la respiración y la gestión de la presión intraabdominal. Por eso se usan con frecuencia en programas de entrenamiento funcional, pilates, fisioterapia, posparto supervisado y prevención de molestias lumbares.

Qué pueden aportar de verdad

1. Activación del core profundo

El core no se limita al recto abdominal visible. También incluye músculos profundos como el transverso abdominal, los oblicuos internos, multífidos, diafragma y suelo pélvico. Estos músculos no solo sirven para verse mejor, sino para estabilizar el tronco, controlar la pelvis y proteger la zona lumbar.

Los hipopresivos pueden ayudar a mejorar la conexión con esa musculatura profunda porque obligan a combinar postura, respiración y control abdominal. No se sienten como una serie clásica de abdominales, pero pueden generar un trabajo muy fino de estabilidad y conciencia corporal.

Esto tiene especial interés para personas que sienten que “no conectan” con el abdomen profundo, que tienden a empujar la barriga hacia fuera al hacer esfuerzo o que necesitan mejorar control postural antes de meter ejercicios más exigentes.

2. Mejora de la postura y la respiración

La técnica hipopresiva exige crecer desde la coronilla, separar escápulas, mantener la pelvis bien colocada y abrir la caja torácica durante la apnea. Por eso no trabaja solo el abdomen: también obliga a mejorar alineación corporal, movilidad torácica y control del diafragma.

Cuando se practica bien, puede ayudar a tomar conciencia de tensiones habituales en cuello, hombros, espalda baja y abdomen. No corrige por sí sola una mala postura, pero puede formar parte de un trabajo más amplio de movilidad, fuerza de espalda, respiración y control lumbo-pélvico.

La respiración es una parte clave. Muchas personas viven con una respiración alta, corta y tensa. Los hipopresivos pueden enseñar a diferenciar mejor entre inspiración, espiración, apertura costal y control abdominal, algo muy útil para moverse mejor y entrenar con más precisión.

3. Apoyo al suelo pélvico

Los hipopresivos se han usado mucho en el contexto del suelo pélvico, especialmente en mujeres, posparto y disfunciones como sensación de pesadez, escapes de orina o falta de control abdominal. Aun así, no deberían presentarse como una solución universal.

El entrenamiento directo del suelo pélvico, la valoración por fisioterapia y el trabajo de fuerza adaptado siguen siendo fundamentales cuando hay síntomas. Los hipopresivos pueden ser una herramienta complementaria, sobre todo si se integran dentro de un programa individualizado y bien supervisado.

Este matiz es importante: si hay dolor, incontinencia, prolapso, diástasis importante o síntomas persistentes, lo más sensato no es copiar una rutina de internet, sino valorar el caso con un profesional.

4. Complemento para fuerza y rendimiento

Un core profundo que sabe coordinarse con la respiración ayuda a transferir mejor la fuerza entre tren superior, tronco y tren inferior. Por eso los hipopresivos pueden tener sentido como complemento en deportistas, personas que entrenan fuerza o quienes buscan mejorar control postural.

No van a sustituir sentadillas, peso muerto, remos, presses, carries o trabajo antirotacional, pero pueden ayudar a mejorar la calidad del movimiento. Su utilidad aumenta cuando se combinan con fuerza, movilidad, respiración y técnica.

La forma más inteligente de usarlos es como trabajo accesorio: en días suaves, al final de la sesión, en bloques de movilidad o como parte de una rutina de recuperación activa.

Cuándo tener cuidado con los hipopresivos

Los hipopresivos no son peligrosos para todo el mundo, pero tampoco son adecuados en cualquier situación. La apnea, el control de presión y la exigencia postural hacen que algunas personas deban evitarlos o practicarlos solo con supervisión.

Conviene tener especial cuidado en caso de embarazo, hipertensión no controlada, problemas cardiovasculares, mareos con apneas, hernias sintomáticas, posoperatorio abdominal reciente, dolor pélvico, prolapso, incontinencia o diástasis abdominal importante. En estos casos, lo más prudente es consultar con un fisioterapeuta especializado o un profesional sanitario.

También es importante no forzar. Si durante la práctica aparecen mareo, dolor, presión molesta, sensación de ahogo, dolor de cabeza o incomodidad pélvica, hay que parar y revisar la técnica. El objetivo no es aguantar más apnea, sino ejecutar mejor.

Cómo realizar ejercicios hipopresivos correctamente

La técnica importa más que la duración. Una sesión corta y bien ejecutada suele ser más útil que muchos minutos compensando con cuello, espalda o tensión excesiva.

Empieza en una posición cómoda: de pie, sentado, tumbado o en cuadrupedia. Mantén la columna larga, los hombros relajados, la pelvis neutra y la sensación de crecer hacia arriba. Después realiza una inspiración tranquila, suelta todo el aire y, sin volver a coger aire, abre las costillas como si quisieras ensanchar el pecho. Esa apertura costal genera el vacío abdominal.

La apnea debe ser breve al principio. Puedes empezar con 8-10 segundos y descansar entre repeticiones. Con práctica, puedes subir a 15-20 segundos, pero sin convertirlo en una competición. La técnica debe sentirse limpia, controlada y sin presión incómoda.

Durante la ejecución, evita encoger hombros, sacar barbilla, bloquear la mandíbula, empujar el abdomen hacia fuera o forzar demasiado la apnea. El trabajo debe sentirse como una combinación de elongación, apertura costal y activación profunda, no como una lucha por aguantar sin respirar.

Rutina básica de ejercicios hipopresivos

Esta rutina está pensada para empezar de forma progresiva. Hazla 2-4 veces por semana, en un momento tranquilo, sin prisas y preferiblemente lejos de comidas muy pesadas.

Nivel inicial

Hipopresivo tumbado boca arriba.

Colócate con rodillas flexionadas, espalda neutra y hombros relajados. Inspira, suelta el aire, realiza una apnea breve y abre costillas sin coger aire. Haz 3-5 repeticiones de 8-10 segundos.

Hipopresivo sentado.

Siéntate con la columna larga, pies apoyados y manos sobre los muslos. Mantén sensación de crecer hacia arriba. Repite la misma secuencia de respiración y apertura costal durante 3-4 repeticiones.

Nivel intermedio

Hipopresivo de pie.

Pies a la anchura de caderas, rodillas desbloqueadas, columna larga y brazos ligeramente activos. Esta posición exige más control postural porque trabajas contra la gravedad. Haz 4-5 repeticiones de 10-15 segundos.

Hipopresivo en cuadrupedia.

Apoya manos y rodillas, mantén espalda neutra y empuja suavemente el suelo con las manos. Al hacer la apnea y la apertura costal, notarás mejor la sensación de vacío abdominal. Haz 3-4 repeticiones de 10-15 segundos.

Nivel avanzado

Cuando domines la técnica, puedes combinar posturas, aumentar ligeramente la duración de la apnea o incluir los hipopresivos dentro de una sesión de movilidad y core. Aun así, no necesitas hacerlos hasta el agotamiento. La calidad sigue siendo más importante que la cantidad.

Cómo integrarlos en tu entrenamiento

Los hipopresivos encajan mejor como complemento, no como centro único de la rutina. Puedes hacerlos después de una sesión suave, en días de movilidad, al final del entrenamiento de fuerza o en una sesión específica de respiración y postura.

Si tu objetivo es mejorar core y postura, combínalos con ejercicios como planchas bien ejecutadas, carries, Pallof press, remos, trabajo de glúteo y movilidad torácica. Si tu objetivo es suelo pélvico o posparto, lo ideal es integrarlos con valoración profesional y progresión individual.

Una frecuencia realista sería 2-4 sesiones semanales, con pocas repeticiones y buena técnica. No necesitas hacerlos todos los días ni convertirlos en una rutina interminable. La mejora viene de repetir un estímulo preciso, no de acumular apneas sin control.

Evidencias científicas: hipopresivos, core profundo y suelo pélvico

Activación del transverso abdominal.

En un estudio de Da Cuña-Carrera et al. (2021), se evaluaron cambios en el grosor de los músculos abdominales durante ejercicios hipopresivos en adultos sanos, comparando posiciones como supino y bipedestación. Los resultados mostraron un aumento del grosor del transverso abdominal y del oblicuo interno durante la ejecución, lo que sugiere una activación de la musculatura profunda relacionada con la estabilidad del core.

Hipopresivos y complejo del core.

En una revisión sistemática de Hernández-Lucas et al. (2025), se analizaron ensayos clínicos sobre técnicas hipopresivas y su efecto en el complejo del core, incluyendo suelo pélvico, transverso abdominal, región lumbar y diafragma. Los autores observaron posibles mejoras, pero también destacaron que muchos estudios presentaban riesgo de sesgo elevado, por lo que los resultados deben interpretarse como prometedores, no definitivos.

Función respiratoria y calidad de vida.

En un ensayo clínico aleatorizado de Herena-Funes et al. (2024), se estudió un programa supervisado de 8 semanas de entrenamiento hipopresivo en mujeres con disfunción del suelo pélvico. Los resultados mostraron mejoras en parámetros ventilatorios y aspectos físicos de calidad de vida, lo que refuerza el interés de los hipopresivos como herramienta complementaria en poblaciones concretas y bajo supervisión.

📊 GUÍA PRÁCTICA DE EJERCICIOS HIPOPRESIVOS

Core profundo, respiración, postura y suelo pélvico con progresión segura

NivelPostura recomendadaDuración orientativaObjetivo principalEnfoque del biólogo
INICIAL
control básico
Tumbado boca arriba3-5 repeticiones de 8-10 segundosAprender apnea, apertura costal y sensación de vacíoAl reducir la carga de la gravedad, resulta más fácil percibir el movimiento del diafragma y la activación abdominal profunda.
BÁSICO
postura
Sentado3-4 repeticiones de 10-15 segundosMejorar elongación, control torácico y alineaciónLa posición sentada exige más control de columna y pelvis, sin llegar todavía a la exigencia completa de estar de pie.
INTERMEDIO
funcional
De pie4-5 repeticiones de 10-15 segundosIntegrar core profundo con postura y gravedadEl cuerpo debe sostener la alineación mientras coordina respiración, caja torácica, abdomen y suelo pélvico.
ESPECÍFICO
control lumbo-pélvico
Cuadrupedia3-4 repeticiones de 10-15 segundosMejorar conciencia abdominal y control de pelvisLa posición facilita notar el vacío abdominal y obliga a estabilizar columna, escápulas y pelvis sin colapsar la zona lumbar.
AVANZADO
integración
Secuencia de varias posturas8-12 minutos totalesCoordinar respiración, postura y core profundoLa progresión no consiste en aguantar más por aguantar, sino en mantener calidad técnica bajo posturas más exigentes.
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Conclusión: hipopresivos como complemento, no como solución mágica

Los ejercicios hipopresivos pueden ser una herramienta útil para trabajar el core profundo, mejorar la conciencia respiratoria, favorecer la postura y apoyar el control del suelo pélvico. Su valor no está en “hacer abdominales sin moverte”, sino en aprender a coordinar respiración, presión interna y estabilidad lumbo-pélvica.

Bien practicados, pueden encajar en programas de fuerza funcional, pilates, movilidad, posparto supervisado, prevención de molestias lumbares o mejora del control postural. Aun así, no sustituyen al entrenamiento de fuerza, no queman grasa abdominal por sí solos y no deberían venderse como una solución universal para todos los problemas del core.

La clave está en la técnica. Es mejor hacer pocas repeticiones con buena postura, apnea controlada y apertura costal correcta que acumular minutos forzando el cuello, la espalda o la respiración. Si hay embarazo, hipertensión no controlada, síntomas de suelo pélvico, dolor, hernias o dudas médicas, conviene aprenderlos con un profesional.

Los hipopresivos tienen sentido cuando se entienden como parte de un sistema más amplio: respirar mejor, moverse mejor, entrenar mejor y gestionar mejor la presión interna del abdomen.

Este artículo ha sido revisado y redactado por Ángel, Licenciado en Biología (UGR), colegiado nº 2637 por el Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía (COBA). Especialista en fisiología, nutrición y suplementación con más de 25 años de experiencia. Fundador de Entrenador para todos.

Aviso legal: La información contenida en este artículo tiene carácter puramente informativo y educativo. Como Licenciado en Biología, baso mis análisis en la evidencia científica disponible, pero este contenido no sustituye el diagnóstico, tratamiento o consejo de un profesional médico o nutricionista colegiado. Consulta siempre con tu médico antes de iniciar cualquier protocolo de suplementación o cambio drástico en tu entrenamiento.

Imagen: Freepik

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